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Desarrollo web

Que te encuentren.Que te escriban.

Hago webs para negocios pequeños con un solo trabajo: que quien te busca acabe llamándote, escribiéndote o entrando por tu puerta.

Así se va un cliente en un minuto.

  1. 0:05

    1. Te busca.

    Desde el móvil, a dos calles de ti. Sales tercero, o no sales, y entra en el primero.

  2. 0:20

    2. Entra.

    La web tarda en abrir, la letra no se lee sin hacer zoom y la información está en un PDF. Vuelve atrás.

  3. 0:50

    3. Quiere escribirte.

    No encuentra el teléfono, el formulario no dice si ha llegado y el horario es del año pasado. Lo deja para luego, y luego no llega.

Ninguna de las tres cosas se ve desde dentro. Por eso pasan años sin que nadie las arregle.

Los mismos tres momentos, a tu favor.

  1. 0:05

    Te encuentran.

    Apareces cuando te buscan cerca, con lo que haces, dónde estás y a qué hora abres, bien dicho para Google y para las personas.

  2. 0:06

    Se quedan.

    Abre al momento en cualquier móvil y se entiende de un vistazo: qué ofreces, cuánto cuesta lo que tenga precio y por qué tú.

  3. 0:15

    Te escriben.

    Llamar, pedir cita o escribirte está a un toque desde cualquier página. Y cuando alguien lo hace, te enteras al momento.

Y una cuarta, que no se ve pero se nota:

Cumple la ley.

Sin cookies que no hacen falta y con los avisos legales en regla, para que nadie te pueda reclamar nada por tu web.

Tres maneras de empezar.

Una web nueva

Si no tienes, o la que tienes no tiene arreglo

Hecha para tu negocio, no una plantilla rellena: tus textos, tus fotos y lo que tu cliente necesita encontrar. La ves crecer mientras la hago.

Arreglar la que ya tienes

Si está bien de base pero no te trae nada

La reviso entera y te digo qué falla y qué merece la pena tocar. Arreglo eso y nada más: no tiro lo que funciona.

Cuidarla cada mes

Para no volver a pensar en ella

Copias de seguridad, actualizaciones y los cambios del día a día: un horario, una foto, un servicio nuevo. Si algo falla, me entero yo antes que tú.

Y es tuya.

El dominio, los textos, las fotos y las claves van a tu nombre. Nada de cuentas que solo tiene quien te la hizo ni de webs que se apagan si dejas de pagar. Si un día quieres irte, te la llevas entera.

Sin sorpresas.

  1. 1. Hablamos.

    Me cuentas qué haces y a quién quieres llegar. Si ya tienes web, la miro antes y te enseño lo que he visto.

  2. 2. Te lo pongo por escrito.

    Qué entra, qué no, cuánto cuesta y cuándo está. Si algo no hace falta, te lo digo.

  3. 3. La ves crecer.

    Mientras la hago, la puedes ver en una dirección de pruebas y decirme qué cambiarías.

  4. 4. Se publica, y me quedo.

    Te enseño a cambiar lo que quieras cambiar tú, y para lo demás estoy al otro lado.

¿No sabes cómo está la tuya?

Escribe su dirección y en unos segundos te digo qué le pasa. Gratis y sin dejar tus datos.

Revisar mi web
  • Urgente Avisa a terceros de cada visita antes de que aceptes nada
  • Mejorable Tarda en abrir en un móvil normal
  • Bien Tiene candado: la conexión va cifrada
Un ejemplo de lo que ves