El sello de obra
Si lo ves en un pie de página, esa web la hicimos juntos.
No es un «hecho por». Es una promesa que se puede comprobar: cada web que lleva este sello cumple lo de abajo, y su ficha lo enseña.
Lo que firma
Cinco cosas que una web con sello cumple. Todas.
Es tuya.
A tu nombre: el dominio, las cuentas y el código. Si un día te vas, te la llevas entera y sigue funcionando.
Es rápida.
Se comprueba en cada cambio. Si un cambio la hace más lenta, ese cambio no sale.
La puede usar cualquiera.
Con teclado, con lector de pantalla, con la letra grande o con un móvil viejo.
No espía.
Sin cookies que no hagan falta y sin nadie escondido mirando quién entra.
Alguien la cuida.
Mientras la cuidemos, la vigilamos. Si se cae, me entero antes que tú.
Y lo que no hace
Un sello que estorba no eleva nada.
No estorba
Es un enlace y un dibujo diminuto. Tu web no tarda nada más por llevarlo.
No te tapa
Toma el color y el tamaño de tu pie. Tu marca manda; la nuestra solo asoma.
No rastrea
No cuenta visitas ni avisa de nada. Si nadie lo pulsa, no pasa nada.
Se quita
Te lo pedimos, no te lo imponemos. Si un día lo quitas, la web sigue siendo igual de tuya.
Cada obra, su ficha
El sello no presume. Enseña.
Pulsarlo lleva a la ficha de esa web: para quién es, desde cuándo, quién la cuida y cómo estaba la última vez que se midió.